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miércoles, 4 de febrero de 2015
Esta fiesta se celebra en honor de Santa Águeda, nacida en Sicilia y martirizada para que renegara de su fe cristiana. El martirio al que fue sometida consistió en cortarle los pechos. La imagen de Santa Águeda porta en una bandeja unos pechos femeninos como atributo.
El culto a esta mártir está muy extendido, siendo protectora de las mujeres embarazadas, madres lactantes y de la mujer en general, así como de aquellas sometidas a cirugía de la mama.
Los orígenes de la fiesta están relacionados con la conquista del Alcázar que supuso una serie de privilegios para este pueblo y sus mujeres, a las que se concedió el privilegio de mandar una vez al año. Debe de entenderse que cuando nuestras antepasadas participaban en la fiesta su situación era diferente y por tanto, para ellas, esta era además de un momento de diversión, un acto lúdico, era la ocasión de reunirse, de liberarse del papel que ejercían cotidianamente como mujer casada y madre de familia, dependiendo en mayor o menor medida de la autoridad masculina y de las normas sociales vigentes. Mandar las mujeres durante dos días debía de suponer algo distinto y diferente hace muchos años. Parece ser que la fiesta en honor a Santa Águeda se celebra en Zamarramala desde 1227, pero no es tanto el hecho de los siglos que lleve celebrándose como la sensación de mantener una arraigada, profunda y ancestral costumbre.
La fiesta de Santa Águeda ha ido cambiando con el paso de los años, aunque mantiene la esencia y gran parte de ella se mantiene fiel a sus orígenes. Las modificaciones más actuales surgen como agradecimiento a los numerosos visitantes que acuden a Zamarramala a ver a las Alcaldesas, sobre todo desde que se declaró de interés turístico nacional. Es entonces cuando se crean los distintos nombramientos y galardones. La fiesta es la expresión de nuestra cultura local, es una forma de decir quienes éramos, quienes somos y quienes queremos ser.
La celebración se extiende desde el jueves al martes siendo este el programa: El jueves por la mañana las alcaldesas realizan una visita al Alcalde de Segovia para recibir el bastón de mando; así como a otras autoridades: Delegado de la Junta, Presidente de la Diputación, Subdelegado del Gobierno, etc. para invitarles a la fiesta, en Zamarramala se dice "avisar" a la fiesta. Ellas visten para este día el traje que se denomina "de avisar". También esta mañana reciben a los medios de comunicación para informar de los detalles de la fiesta. El sábado por la tarde tiene lugar el nombramiento de Alcaldesinas, manteniendo de esta manera ligadas a la tradición a las niñas de la localidad. Posteriormente avisan a todo el pueblo para que acudan a la fiesta, casa por casa. Al atardecer se celebran las vísperas en Honor de Santa Águeda. El domingo comienza temprano la actividad, porque el tiempo que se emplea en vestir a una Alcaldesa con el traje de gala y manteo rojo es al menos dos horas. A las doce, las dos Alcaldesas reciben a los invitados y junto al sacerdote y aguederas se
encaminan a la Iglesia para participar en la Santa Misa.
Después, en la procesión, al dar vista al Alcázar, los abanderados casado y soltero, juran las banderas en honor a Santa Águeda y de sus espesas y madres. Asimismo las alcaldesas bailan al son de la jota emulando a sus antepasadas.
Seguidamente se procede en la plaza a la entrega de los distintos nombramientos, escuchar el pregón, quemar el pelele, etc. Cuando las fuerzas para continuar bailando empiezan a flaquear, se toma la típica "tajada de chorizo" cocida en vino y continúa el baile y la fiesta hasta la noche.
El lunes es el día en que participan en la fiesta casi exclusivamente mujeres y al ser un día laborable hay menor afluencia de visitantes. Quien sube a Zamarramala podrá disfruta con mayor tranquilidad de la Misa, verá a la Alcaldesas vestidas con el manteo azul y participará del baile de "la gala".
Se concluye con el cambio de montera, finalizando el mandato de las Alcaldesas.
El traje es un hermoso atavío de estilo siglo XVI, compuesto por: Montera, titulada de "Doce Apóstoles", la cabellera peinada en una sola trenza de la que pende un lazo de seda, con toca de gasa blanca, zarcillos de tres gajos, anillos y cruz de oro con brillantes, corales, medallas y relicarios de plata y un Cristo que se denomina "tripero", sin duda porque se lleva en la parte anterior de la cintura; camisa de corchados, mantilla de paño negro y en la mano la vara de mando, de justicia y de autoridad.
Distinciones Aguederas Honorarias:
Es una forma de reconocer la implicación con esta tradicional fiesta o animar a otras mujeres a conocerla más profundamente, dándoles el nombre de aguederas como lo somos todas las zamarriegas.
Matahombres:
El Matahombres no es lo que pudiera suponerse por su nombre, es un alfiler que se utiliza para sujetar parte del traje típico de zamarriega y en nuestro caso el traje de Alcaldesa. Durante años se utilizó en los bailes y chanzas de las fiestas para mantener alejados a los hombres, siempre dentro de la alegría y la broma.
Este galardón se ofrece a personas que hayan realizado actividades en favor de la mujer desde distintos ámbitos.
Ome Bueno e Leal de Zamarramala:
Este nombramiento está mucho más ligado al pueblo de Zamarramala, pues se entrega a personas, organismos o asociaciones que hayan trabajado por Zamarramala, de forma directa, mejorando su situación, colaborando en distintos aspectos tanto en la vida diaria, como en la difusión de sus costumbres. Esta valoración también se extiende a Segovia, municipio al cual ahora pertenecemos.
Los orígenes de la fiesta están relacionados con la conquista del Alcázar que supuso una serie de privilegios para este pueblo y sus mujeres, a las que se concedió el privilegio de mandar una vez al año. Debe de entenderse que cuando nuestras antepasadas participaban en la fiesta su situación era diferente y por tanto, para ellas, esta era además de un momento de diversión, un acto lúdico, era la ocasión de reunirse, de liberarse del papel que ejercían cotidianamente como mujer casada y madre de familia, dependiendo en mayor o menor medida de la autoridad masculina y de las normas sociales vigentes. Mandar las mujeres durante dos días debía de suponer algo distinto y diferente hace muchos años. Parece ser que la fiesta en honor a Santa Águeda se celebra en Zamarramala desde 1227, pero no es tanto el hecho de los siglos que lleve celebrándose como la sensación de mantener una arraigada, profunda y ancestral costumbre.
La fiesta de Santa Águeda ha ido cambiando con el paso de los años, aunque mantiene la esencia y gran parte de ella se mantiene fiel a sus orígenes. Las modificaciones más actuales surgen como agradecimiento a los numerosos visitantes que acuden a Zamarramala a ver a las Alcaldesas, sobre todo desde que se declaró de interés turístico nacional. Es entonces cuando se crean los distintos nombramientos y galardones. La fiesta es la expresión de nuestra cultura local, es una forma de decir quienes éramos, quienes somos y quienes queremos ser.
La celebración se extiende desde el jueves al martes siendo este el programa: El jueves por la mañana las alcaldesas realizan una visita al Alcalde de Segovia para recibir el bastón de mando; así como a otras autoridades: Delegado de la Junta, Presidente de la Diputación, Subdelegado del Gobierno, etc. para invitarles a la fiesta, en Zamarramala se dice "avisar" a la fiesta. Ellas visten para este día el traje que se denomina "de avisar". También esta mañana reciben a los medios de comunicación para informar de los detalles de la fiesta. El sábado por la tarde tiene lugar el nombramiento de Alcaldesinas, manteniendo de esta manera ligadas a la tradición a las niñas de la localidad. Posteriormente avisan a todo el pueblo para que acudan a la fiesta, casa por casa. Al atardecer se celebran las vísperas en Honor de Santa Águeda. El domingo comienza temprano la actividad, porque el tiempo que se emplea en vestir a una Alcaldesa con el traje de gala y manteo rojo es al menos dos horas. A las doce, las dos Alcaldesas reciben a los invitados y junto al sacerdote y aguederas se
encaminan a la Iglesia para participar en la Santa Misa.
Después, en la procesión, al dar vista al Alcázar, los abanderados casado y soltero, juran las banderas en honor a Santa Águeda y de sus espesas y madres. Asimismo las alcaldesas bailan al son de la jota emulando a sus antepasadas.
Seguidamente se procede en la plaza a la entrega de los distintos nombramientos, escuchar el pregón, quemar el pelele, etc. Cuando las fuerzas para continuar bailando empiezan a flaquear, se toma la típica "tajada de chorizo" cocida en vino y continúa el baile y la fiesta hasta la noche.
El lunes es el día en que participan en la fiesta casi exclusivamente mujeres y al ser un día laborable hay menor afluencia de visitantes. Quien sube a Zamarramala podrá disfruta con mayor tranquilidad de la Misa, verá a la Alcaldesas vestidas con el manteo azul y participará del baile de "la gala".
Se concluye con el cambio de montera, finalizando el mandato de las Alcaldesas.El traje es un hermoso atavío de estilo siglo XVI, compuesto por: Montera, titulada de "Doce Apóstoles", la cabellera peinada en una sola trenza de la que pende un lazo de seda, con toca de gasa blanca, zarcillos de tres gajos, anillos y cruz de oro con brillantes, corales, medallas y relicarios de plata y un Cristo que se denomina "tripero", sin duda porque se lleva en la parte anterior de la cintura; camisa de corchados, mantilla de paño negro y en la mano la vara de mando, de justicia y de autoridad.
Distinciones Aguederas Honorarias:
Es una forma de reconocer la implicación con esta tradicional fiesta o animar a otras mujeres a conocerla más profundamente, dándoles el nombre de aguederas como lo somos todas las zamarriegas.
Matahombres:
El Matahombres no es lo que pudiera suponerse por su nombre, es un alfiler que se utiliza para sujetar parte del traje típico de zamarriega y en nuestro caso el traje de Alcaldesa. Durante años se utilizó en los bailes y chanzas de las fiestas para mantener alejados a los hombres, siempre dentro de la alegría y la broma.
Este galardón se ofrece a personas que hayan realizado actividades en favor de la mujer desde distintos ámbitos.
Ome Bueno e Leal de Zamarramala:
Este nombramiento está mucho más ligado al pueblo de Zamarramala, pues se entrega a personas, organismos o asociaciones que hayan trabajado por Zamarramala, de forma directa, mejorando su situación, colaborando en distintos aspectos tanto en la vida diaria, como en la difusión de sus costumbres. Esta valoración también se extiende a Segovia, municipio al cual ahora pertenecemos.Como Llegar
Tag :// Febrero,
Tag :// Segovia
domingo, 19 de octubre de 2014
La ciudad de Segovia,
cuyo casco histórico amurallado y acueducto romano están declarados
Patrimonio de la Humanidad, hace gala, cada 25 de octubre, de una
castellana sencillez y austeridad,
no exenta de emoción, durante la fiesta de su patrón, San Frutos. Un santo local nacido en el año 642 en el seno de una familia de vida acomodada a la que renunció para, arrastrando consigo a sus hermanos Valentín y Engracia, también santos, dedicarse a una vida de retiro y oración en las hoces del río Duratón, en la provincia segoviana, primero en cuevas y luego en pequeñas ermitas.
no exenta de emoción, durante la fiesta de su patrón, San Frutos. Un santo local nacido en el año 642 en el seno de una familia de vida acomodada a la que renunció para, arrastrando consigo a sus hermanos Valentín y Engracia, también santos, dedicarse a una vida de retiro y oración en las hoces del río Duratón, en la provincia segoviana, primero en cuevas y luego en pequeñas ermitas.
Los festejos son modestos y entrañables.
Los segovianos esperan la llegada del día 25 ante la Puerta de San
Frutos de su Iglesia Catedral, presidida por una imagen del santo con un
libro abierto entre las manos, para presenciar lo que denominan El Paso de la Hoja, milagro que sucede a las doce en punto de la noche.
Más tarde, y para combatir el fresquito
que a esa hora y en esa época del año ya es propia de una ciudad de
clima continental, situada a 1007 m de altitud, degustan unas sopas de
ajo, las “Sopas del Santo”, que, elaboradas por la Asociación de
Cocineros de Segovia, se reparten a los asistentes en los soportales de
la Plaza Mayor, bajo la fachada del Ayuntamiento y con acompañamiento de
música en directo.Programa de Fiestas 2014
Tag :// Octubre,
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jueves, 28 de agosto de 2014
Los Encierros de Cuéllar presumen de ser los más antiguos de España.
Esta afirmación no se hace de forma gratuita, pues ya en 1215, siendo
obispo de Segovia Geraldo, se realizó un sínodo ya que el episcopado
tenía problemas con los laicos y eclesiásticos de algunas
circunscripciones de la
diócesis, concretamente con la de Cuéllar, Coca, Sepúlveda y Pedraza. El sínodo dicta una serie de artículos que regulan la vida y el comportamiento del clero; en concreto el quinto artículo prohíbe a los clérigos que jueguen a los dados y asistan a “juegos de toros”, y si lo hicieran serían suspendidos de su ministerio. Ya en el siglo XIV, la reina Leonor, esposa de Juan I de Castilla, infanta aragonesa por su nacimiento, es señora de Cuéllar y a ella se quejan los hidalgos y pecheros de la Villa, y dando respuesta a estas quejas habla de que es costumbre inmemorial encerrar toros en Cuéllar. Con posterioridad, Beltrán de la Cueva, I Duque de Alburquerque, ratifica esta sentencia en todos sus puntos. En el Archivo Histórico de Cuéllar se conservan documentos desde 1405 que hacen referencia a festejos con toros. Además de los Acuerdos del Regimiento, que ya en 1484 ordenan el
pago de toros a dos personas diferentes, desde ese año las referencias a toros son constantes en estos Acuerdos, sobre todo para pagar las fiestas de San Juan y del Corpus, aunque también se corrían toros por acontecimientos especiales, como el nacimiento de algún heredero de la Casa de Alburquerque o la visita a la Villa de estos señores, así como para la celebración del fin de alguna epidemia.
En 1999 se celebró el V Centenario de la Ordenanza Reguladora de los
Encierros de Cuéllar. Se trata de la primera regulación escrita que se
conserva hasta el momento, y es la ley XVII de las ordenanzas dadas a la
Villa de Cuéllar y su Tierra en 1499 por Francisco Fernández de la
Cueva, II Duque de Alburquerque. Que por el daño que se hizieren con los
toros quando se encierra non aya manquadras ni otra pena.Muchas veces
acaefce quando fe encierran toros enfta villa que fin culpa delos que
traen fe face daño en panes o viñas: o otras cofas por los dichos toros o
por los ganados que conellos vienen. Hordenamos que cuando lo tal
acaefciere non fe fagan manquadras alos dichos toros ni alos ganados que
conellos vinieren ni fe lieve otra pena alguna alos que truxeren. Y
viene a regular una situación bastante habitual y es que durante el
traslado del ganado hasta la villa, a los pastores y ganaderos que lo
conducían se les escapaba y entraba en los sembrados; lo que la ley
contempla es que estas personas no son culpables de los destrozos, por
lo cual no tienen que pagar ninguna multa y que los dueños de las
tierras no tienen derecho a percibir ni reclamar ninguna compensación
económica.
En lo que respecta a los actuales encierros de Cuéllar, hay que
aclarar que nada tienen que ver con los de Pamplona (a los que se hace
referencia por ser los de mayor repercusión). El ganado sale de los
Corrales, en la ribera del río Cega, a las 8 de la mañana y es
conducido, en un recorrido de 5 Km., a través de los pinares, por un
grupo de caballistas, llegando a Cuéllar en torno a las 9:30 de la
mañana, realizándose el encierro por un circuito urbano de 1,5 Km.,
aproximadamente, hasta llegar a la plaza de toros, anteriormente a la
Plaza Mayor, donde a continuación se procede a lo que aquí se denomina “la Probadilla”, que puede asimilarse a una capea, en la cual los mozos más valientes prueban a hacer cortes al novillo. Las relaciones con los encierros de Pamplona son numerosas,
como por ejemplo la fecha de celebración, ya que hasta que en 1921 se
decidiera trasladar las fiestas al último domingo de Agosto, éstas se
venían celebrando los primeros días de Julio, que coincidiría con la
celebración de los Sanfermines. Debido a ésta y a otra serie de datos se
ha querido ver el origen de las fiestas navarras en Cuéllar. No hay
documentación que así lo atestigüe, pero sí que hay una serie de datos
que nos lo pueden hacer pensar, como: que en el siglo XV, por dos veces,
el Señorío de Cuéllar perteneció a don Juan, rey de Navarra, de 1416 a
1430 y de 1439 a 1444; esto supondría el trasiego de gentes, caballeros y
servidumbre entre ambos lugares del mismo señor; con ellos irían usos,
costumbres y fiestas. Años después, en 1525, un cuellarano, don Beltrán
de la Cueva, III Duque de Alburquerque, fue nombrado Virrey de Navarra;
de nuevo pudo haber intercambios de gentes y de costumbres, puesto que
el Virrey llevó a cabo distintas campañas en el reino pirenaico y en
territorio francés. No dejan de ser hipótesis, pero nos hacen sentirnos
más cercanos de los navarros y vibrar con sus Sanfermines de una forma
especial.
Los ENCIERROS de Cuéllar declarados FIESTA DE INTERÉS TURÍSTICO NACIONAL
Con fecha de 30 de junio de 2008 se ha recibido la concesión por parte del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio de el título de Fiesta de Interés Turístico Nacional a la celebración de Nuestra Señora del Rosario “Los Encierros” de Cuéllar
diócesis, concretamente con la de Cuéllar, Coca, Sepúlveda y Pedraza. El sínodo dicta una serie de artículos que regulan la vida y el comportamiento del clero; en concreto el quinto artículo prohíbe a los clérigos que jueguen a los dados y asistan a “juegos de toros”, y si lo hicieran serían suspendidos de su ministerio. Ya en el siglo XIV, la reina Leonor, esposa de Juan I de Castilla, infanta aragonesa por su nacimiento, es señora de Cuéllar y a ella se quejan los hidalgos y pecheros de la Villa, y dando respuesta a estas quejas habla de que es costumbre inmemorial encerrar toros en Cuéllar. Con posterioridad, Beltrán de la Cueva, I Duque de Alburquerque, ratifica esta sentencia en todos sus puntos. En el Archivo Histórico de Cuéllar se conservan documentos desde 1405 que hacen referencia a festejos con toros. Además de los Acuerdos del Regimiento, que ya en 1484 ordenan el
pago de toros a dos personas diferentes, desde ese año las referencias a toros son constantes en estos Acuerdos, sobre todo para pagar las fiestas de San Juan y del Corpus, aunque también se corrían toros por acontecimientos especiales, como el nacimiento de algún heredero de la Casa de Alburquerque o la visita a la Villa de estos señores, así como para la celebración del fin de alguna epidemia.
En 1999 se celebró el V Centenario de la Ordenanza Reguladora de los
Encierros de Cuéllar. Se trata de la primera regulación escrita que se
conserva hasta el momento, y es la ley XVII de las ordenanzas dadas a la
Villa de Cuéllar y su Tierra en 1499 por Francisco Fernández de la
Cueva, II Duque de Alburquerque. Que por el daño que se hizieren con los
toros quando se encierra non aya manquadras ni otra pena.Muchas veces
acaefce quando fe encierran toros enfta villa que fin culpa delos que
traen fe face daño en panes o viñas: o otras cofas por los dichos toros o
por los ganados que conellos vienen. Hordenamos que cuando lo tal
acaefciere non fe fagan manquadras alos dichos toros ni alos ganados que
conellos vinieren ni fe lieve otra pena alguna alos que truxeren. Y
viene a regular una situación bastante habitual y es que durante el
traslado del ganado hasta la villa, a los pastores y ganaderos que lo
conducían se les escapaba y entraba en los sembrados; lo que la ley
contempla es que estas personas no son culpables de los destrozos, por
lo cual no tienen que pagar ninguna multa y que los dueños de las
tierras no tienen derecho a percibir ni reclamar ninguna compensación
económica.
En lo que respecta a los actuales encierros de Cuéllar, hay que
aclarar que nada tienen que ver con los de Pamplona (a los que se hace
referencia por ser los de mayor repercusión). El ganado sale de los
Corrales, en la ribera del río Cega, a las 8 de la mañana y es
conducido, en un recorrido de 5 Km., a través de los pinares, por un
grupo de caballistas, llegando a Cuéllar en torno a las 9:30 de la
mañana, realizándose el encierro por un circuito urbano de 1,5 Km.,
aproximadamente, hasta llegar a la plaza de toros, anteriormente a la
Plaza Mayor, donde a continuación se procede a lo que aquí se denomina “la Probadilla”, que puede asimilarse a una capea, en la cual los mozos más valientes prueban a hacer cortes al novillo. Las relaciones con los encierros de Pamplona son numerosas,
como por ejemplo la fecha de celebración, ya que hasta que en 1921 se
decidiera trasladar las fiestas al último domingo de Agosto, éstas se
venían celebrando los primeros días de Julio, que coincidiría con la
celebración de los Sanfermines. Debido a ésta y a otra serie de datos se
ha querido ver el origen de las fiestas navarras en Cuéllar. No hay
documentación que así lo atestigüe, pero sí que hay una serie de datos
que nos lo pueden hacer pensar, como: que en el siglo XV, por dos veces,
el Señorío de Cuéllar perteneció a don Juan, rey de Navarra, de 1416 a
1430 y de 1439 a 1444; esto supondría el trasiego de gentes, caballeros y
servidumbre entre ambos lugares del mismo señor; con ellos irían usos,
costumbres y fiestas. Años después, en 1525, un cuellarano, don Beltrán
de la Cueva, III Duque de Alburquerque, fue nombrado Virrey de Navarra;
de nuevo pudo haber intercambios de gentes y de costumbres, puesto que
el Virrey llevó a cabo distintas campañas en el reino pirenaico y en
territorio francés. No dejan de ser hipótesis, pero nos hacen sentirnos
más cercanos de los navarros y vibrar con sus Sanfermines de una forma
especial.
Los ENCIERROS de Cuéllar declarados FIESTA DE INTERÉS TURÍSTICO NACIONALCon fecha de 30 de junio de 2008 se ha recibido la concesión por parte del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio de el título de Fiesta de Interés Turístico Nacional a la celebración de Nuestra Señora del Rosario “Los Encierros” de Cuéllar







